La realidad de los veterinarios en Chile

Hoy día existe un gran número de profesionales que egresan de la universidad persiguiendo el sueño de ser un aporte para el país desarrollando su disciplina, sin embargo, la realidad en que vivimos dificulta constantemente la realización de ese sueño.

Un estudio del año 2016 afirma que un 60% de los titulados no trabaja en lo que estudió. Cifra por lo menos preocupante para el egresado, quien queda endeudado con una carrera sin realmente ejercerla, desechando años de estudio al olvido, llevando finalmente a que el sueño de ser un aporte se derrumbe al transcurso de un par de años.

Esta dura realidad se expresa en mayor o menor medida de acuerdo a la profesión, siendo la Medicina Veterinaria una de las disciplinas más afectadas. Anualmente, más de mil de veterinarias y veterinarios acaban sus estudios, 

No obstante,   el camino es difícil. En la siguiente infografía bordaremos las cifras que muestran las condiciones que viven los veterinarios.

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Medicina Veterinaria es una carrera con alto porcentaje de ingreso de estudiantes, cada año se titulan y salen al mercado laboral un gran número de profesionales desde variadas universidades, habiendo desarrollado de distinta forma la carrera según el programa en el que se estudió.

Existen 13 universidades con 29 sedes en total que dictan la carrera, sin embargo, no todas las instituciones ni el total de programas están acreditados, lo que da cuenta de que la formación de veterinarios no está totalmente regularizada, ni tampoco existe un estudio concreto que indique cuántos veterinarios se necesitan.

A raíz de esta falta de regulación, se titulan miles de médicos veterinarios que salen al mercado laboral sin encontrar un espacio para ejercer su profesión: un alto porcentaje están cesantes, otros trabajan en un rubro que no es el propio y por otra parte los que ejercen en el rubro veterinario, realizan un trabajo caracterizado por tener precarias condiciones laborales (amplias jornadas de trabajo, turnos extremadamente largos) y económicas (baja remuneración, breve duración), lo que lleva a una alta insatisfacción y frustración profesional al no poder desarrollar la profesión que con tanta vocación se comenzó a estudiar.  

A pesar de que hay muchos veterinarios insatisfechos o cesantes, día a día se presentan situaciones en las que se necesita la intervención de un médico veterinario y que hacen pensar que aún no hay suficientes. Las cifras de abandono de mascotas, nos hacen ver todo lo que tenemos que educar como veterinarios; los productores sin atención, nos necesitan para poder desarrollar condiciones más dignas para ellos y sus animales; y durante los desastres aportar con nuestro conocimiento ante el control de plagas.

La baja empleabilidad y la saturación de la profesión, nos indica que es imperioso realizar un estudio serio de planificación de la formación y cantidad de médicos veterinarios que la realidad social de nuestro país necesita; y no dejar que algo tan importante esté regulado por un mercado que poco le importa la calidad y el futuro de los titulados. No debemos olvidar que como médicos veterinarios podemos realizar un gran aporte a nuestra sociedad.